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LAS ERMITAS DE PORCUNA EN 1569

Hace casi 450 años, el 17 de agosto de 1569, el rey Felipe II emitió a través del Consejo de Órdenes una real provisión en la que decía:Sabed que Nos queremos saber qué ermitas hay en esa tierra de la Orden de ese partido, en qué partes y lugares están y qué renta tienen y quién se la dejó y con que condiciones y gravámenes y qué monta la limosna que se coge de ordinario en cada una de ellas cada año, en qué se gasta y distribuye todo ello y qué fiestas se celebran, misas y oficios se dicen en ellas y si en alguna de las dichas ermi­tas hay cofradías o hermandades y quien las instituyó y con que licencia y condición y obliga­ción y que ordenanzas tienen y si están por nos confirmadas las tales ordenanzas” y como consecuencia ordenaba: “por la presente vos mandamos que con todo cuidado y diligencia hagáis información, averiguación y sepáis muy particularmente todo lo suso dicho y hecha la información y averiguación la enviad al dicho Consejo para que la man­demos ver y proveer”.

Para acceder al artículo completo, publicado en el Programa de la Romería de Alharilla de 2017, pinchar en el enlace: https://app.box.com/s/uoy6hlztgps2gp16hypr8yd5ivsi44ix

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LA DEVOCIÓN A SAN MARCOS

                                                                                    I

Los “chiscos” de San Marcos

Todos los años, al llegar la primera quincena de abril, grupos de muchachos, con su con­tinuo ir y venir, cargados de enseres inservibles, nos anuncian la proximidad de la festivi­dad del Señor San Marcos. La modernidad, de los últimos tiempos, con los cambios de la fuer­za de tracción animal por la mecánica, en las labores agrícolas, y las mayores comodidades en el hogar, ha hecho que se vaya perdiendo la frase tradicional que la chiquillería repetía puerta a puerta, “una esterica “pa” el Señor San Marcos”. Dicha frase tiene su origen en que siempre en este primer día de verano anticipado se recogían, con destino al fuego, las esteras de esparto que según costumbre cubrían el suelo durante los meses de invierno, protegiendo a las perso­nas de la frialdad de los rústicos “enlosetados” de piedra, así como esterillas de aparejos, sero­nes, aguaderas y otros enseres no útiles ya para su uso.

Para acceder al artículo completo publicado en el Programa de la Romería de Alharilla del año 1995, pinchar en el enlace: http://www.box.net/shared/i9ll5g53dj