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LA DEVOCIÓN MARIANA EN PORCUNA. (Sus advocaciones en las Edades Media y Moderna)

Los testimonios históricos revelan que desde los primeros siglos del cristianismo exis­tió  un culto de veneración, superior al tributado a los mártires, en honor a la Virgen María, en re­conocimiento de su privilegio de ser la Madre de Dios, según la carne.

Este culto recibió un enorme impulso tras la celebración en el 431 del Concilio de Éfe­so y el ejemplo dado por el papa Sixto III, en los años inmediatos al Concilio, cuando mandó edificar y consagró en el Esquilino romano una basílica dedicada a la Theotokos (Madre de Dios).

España no permaneció ajena a esta explosión de fervor mariano y en las comunidades cristianas surgieron iglesias y capillas dedicadas a la Madre de Dios, de tal forma que para el año 656, en que se celebró el X concilio de Toledo, el culto litúrgico dedicado a María estaba ya generalizada con toda solemnidad, por lo que para unir criterios se ordenó que la festividad de la gloriosa Madre de Dios, se celebrase en todas partes el mismo día y con igual honor.

La comunidad cristiana de la visigótica Porcuna, todavía Obulco, no permaneció ajena, como no lo ha permanecido nunca hasta nuestros días, a la veneración a la Madre de Dios, bajo múltiples y diferentes advocaciones, pues como proclama el concilio Vaticano II, María es, la que después de Cristo, ocupa en la Santa Iglesia el lugar más alto y a la vez el más próximo a nosotros. Vamos a intentar en este trabajo hacer un repaso de esta devoción en Obulco- Porcu­na a través de las distintas advocaciones con que ha sido y es venerada la Virgen María en la localidad. Siempre con la mente puesta en la unicidad de la Madre de Dios, ya que las distintas advocaciones con que es conocida sólo son formas de nombrarla, unas son con­secuencia de los atributos que la adornan o hechos de su vida: Inmaculada, Encarnación, Anun­ciación, Asun­ción, Milagrosa, etc; otras indicadoras de la mediación entre Dios y los hom­bres: Refugio (de los pecadores), Perpetuo Socorro, Consolación, Auxiliadora, etc, las más toponímicas, por el lugar de apa­rición o de veneración con el fin de distinguirlas de las vecinas: Alharilla, Cabeza, Zocueca, Setefilla, Rocío, etc y también por las circunstancias concretas que motivaron el títu­lo adjudicado, Nieves, de la Calle…

Para accedera al artículo completo publicado en el Programa de la Romería de Alharilla del año 2008, pinchar en el enlace: http://www.box.com/s/nrsxxmm9yivtrabo6ehf

UNA DEVOCIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES (Porcuna 1758 -1936)

Aunque la devoción a la Virgen de los Dolores surge en el siglo XIII en Alemania, su difusión y extensión bajo la advocación de los Dolores de María fue obra de los servitas, Orden que tuvo su origen en Florencia a mediados de siglo XIII, fundada por siete patricios que con el nombre de Siervos de María se retiraron al Monte Senario en 1233, bajo la dirección de San Felipe Benicio. Estos “siervos de la Virgen” o servitas tuvieron como principal cometido meditar sobre la pasión de Cristo y los dolores de su Madre, propagando y popularizando por todas partes esta devoción a “Los Siete Dolores de Nuestra Señora”, consistente en meditar sobre siete momentos de la vida de María, tres de ellos. Profecía de Simeón, Huida a Egipto y Pérdida del Niño Jesús en el Templo, ocurridos durante la infancia de Jesús; y los otros cuatro. Encuentro de María con Jesús camino del Calvario, Jesús Muere en la Cruz, Jesús es bajado de la Cruz y puesto en los brazos de María y Sepultura de Jesús y soledad de María, padecidos por María en la Pasión.

Para acceder al artículo completo  Publicado en “250 Aniversario María Santísima de los Dolores”,  Porcuna 2008, pág 37- 39, pinchar en el enlace:  http://www.box.com/s/1h4at7osr3k4jx8det4a