FIESTAS DE TOROS EN ALHARILLA

Antiquísimos testimonios nos hablan de la importancia del ganado bovino en nuestra tierra, así entre los restos escultóricos del Cerrillo Blanco se encuentra una magnifica repre­sentación de un toro o novillo (existen restos de otros dos), en posición erguida, de casi metro y medio de longitud, que trans­mite un claro efecto de potencia. También de época ibérica es el conocido mundialmente como “Toro ibérico de Porcu­na” una majestuosa representación de un toro, al que quizá se le rindiera culto y que debía ser lujosamente ador­nado con joyas, como se des­prende de los orificios que presenta, que servirían para aplicar ador­nos y astas pos­tizas, pro­cedentes de una res o quizá de materiales nobles. También en algunas series de monedas de Ipolca – Obulco aparece en su reverso la efigie del toro, animal que representaba la riqueza ganadera, la fuerza y la virilidad, o como afirma Iván Negueruela siguiendo la interpretación Teresa Cha­pa, acer­ca de las esculturas de toros en el mundo ibérico, en la creencia de que “se trata de un ritual propiciatorio de la fecundidad, en unos casos, de una suerte de encarnación de la fuerza del guerrero o del dios guerrero, en otros, y que vendría indicado por el valor de los cuer­nos, o de un contenido astral propiciado por los ejemplares que adornan su frente con rosetas.”

Para acceder al artículo completo, publicado en el Programa de la Romería de Alharilla del año 2001, pinchar en el enlace: http://www.box.net/shared/9mi7djlsy2ayyum77spv

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